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Integrar el mundo exterior y
darle un sentido a su complejidad inherente es un proceso
subjetivo que comienza con el estímulo de los sentidos,
involucra las emociones y se cristaliza en un concepto que marca
los límites de las acciones y los movimientos personales y
corporativos.
El intricado mundo de relaciones,
multiplicidades, azar e incertidumbre con el que nos enfrentamos
diariamente adquiere sentido a partir de un concepto que carga
de contenido el conjunto de estímulos cotidianos.
Desafiar la mirada implica cuestionar el territorio
de la credibilidad. Revisar los caminos trazados
y abrir el laberinto cognitivo a
las posibilidades de nueva información. |