Los síntomas de las fantasías
Publicado por manucci | 23 Mar, 2009
Todavía el público norteamericano no se ha recuperado del escándalo por el cobro de primas de los ejecutivos de AIG aparece una nueva noticia aún más escandalosa. El banco JP Morgan Chase, el gigante financiero que ha sido rescatado de la quiebra gracias a los 25.000 millones de ayuda inyectados por el Gobierno, planea gastar 138 millones de dólares en la renovación de su lujosa flota de aviones corporativos y en la construcción de un nuevo angar de acuerdo a la noticia de ABC News. Todavia estamos lejos de sorprendernos con todos estos nuevos síntomas que aparecen tras el derrumbe financiero. Vivimos un mundo de síntomas (físicos, psicológicos, sociales, económicos, culturales, etc.) porque hemos reemplazo los diseñadores de futuro por administradores de avaricia y miseria.
Nuestra crisis de liderazgo actual, no es una crisis de mandatarios, es una crisis de diseñadores de posibilidades. Reinventar el futuro como espacio de transcendencia implica reinventar el liderazgo como diseñadores que abren el camino, recuperan sentido y protagonismo en los acontecimientos cotidianos. Las organizaciones comenzaron a sentir la crisis, no solo en sus actividades cotidianas, sino en algo más desconcertante: una sensación de vacío profundo que surge el día después del trauma. Pasado el shock inicial aparecen otros procesos económicos disfuncionales ignorados, negados o descuidados que este síntoma escondía y maquillaba. Después del trauma queda el colapso de una cosmovisión que es mucho más profundo que la crisis del sistema capitalista. El síntoma expresa la crisis de una cosmovisión. La debacle financiera no es más que un síntoma de una estructura artificialmente construida para sostener una dinámica previsible en los procesos de negocios. Justamente, la crisis aparece cuando la previsibilidad se escapa de las manos y colapsa los límites disfuncionales de un orden económico forzado. Las reglas de este nuevo mundo están frente a nosotros, pero para verlas es necesario redefinir aspectos de nuestra posición frente a la realidad. En este marco, los nuevos líderes tienen el desafío de crear sentido para este mundo que parece haber perdido el sentido que se está desgranando en una serie de síntomas estructurales inéditos y desafiantes.